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Crianza en barrica: ¿por qué algunos vinos no la necesitan?

Crianza en barrica: ¿por qué algunos vinos no la necesitan?
La crianza en barrica es una técnica empleada en la elaboración de vinos que consiste en envejecer el vino en barricas de roble, para dotarlo de ciertos sabores, aromas y texturas que no se consiguen con otros métodos. La mayoría de los vinos tintos y algunos blancos son sometidos a este proceso, pero no todos. De hecho, algunos vinos, por su naturaleza o características, no necesitan crianza en barrica. ¿Por qué ocurre esto? A continuación, lo explicamos:

¿Qué es la crianza en barrica y para qué sirve?

La crianza en barrica consiste en envejecer el vino en barricas de roble durante un periodo de tiempo determinado. El tipo de roble, el tamaño y la edad de la barrica, así como el tiempo de envejecimiento, puede variar según el objetivo y el estilo buscado en el vino. Este proceso tiene varios objetivos: - Aporte de aromas: La madera de roble tiene una serie de componentes aromáticos que se transfieren al vino durante la crianza en barrica. Estos aromas pueden ser de muchos tipos, desde tostados, especiados o a frutos secos. - Suavizado de los taninos: En determinados tipos de vino, los taninos pueden ser muy astringentes y secos. La crianza en barrica ayuda a suavizarlos y añadir una textura más aterciopelada al vino. - Estabilización: La barrica actúa como un filtro natural del vino, ayudando a eliminar algunos compuestos no deseados y, al mismo tiempo, favoreciendo la estabilidad del vino. - Aporte de complejidad: La crianza en barrica puede aportar más complejidad y profundidad al vino, que lo hace más interesante y sofisticado.

¿Qué vinos no necesitan crianza en barrica?

Aunque la mayoría de los vinos tintos y algunos blancos son sometidos a crianza en barrica, hay algunos vinos que no necesitan este proceso porque perderían parte de sus características o porque se desea conservar su sabor y aroma original. A continuación, algunos ejemplos: - Vinos jóvenes: Los vinos jóvenes, tanto los tintos como los blancos, suelen no necesitar crianza en barrica porque se busca mantener su sabor fresco y afrutado. En estos vinos, los aromas y sabores primarios de la uva son los protagonistas, y la barrica podría enmascararlos. - Vinos de guarda: Al contrario que los vinos jóvenes, los vinos de guarda necesitan un envejecimiento más prolongado, pero no todos necesitan crianza en barrica. Algunos, como los vinos de Rioja, se envejecen en botella, mientras que otros, como algunos vinos de Borgoña, la crianza en barrica se hace de forma muy controlada y sin el objetivo de aportar sabores o texturas demasiado intensas, sino solo para redondear el vino. - Vinos ligeros: Los vinos ligeros, como los Lambrusco o los Beaujolais, no requieren crianza en barrica porque su sabor y aroma son muy frescos y no necesitan del aporte de la madera para destacar. - Vinos blancos frescos y afrutados: Al igual que los vinos jóvenes, los blancos frescos y afrutados no necesitan crianza en barrica porque se busca dar protagonismo a los aromas primarios de la uva y no añadir complejidad o intensidad a la estructura del vino.

¿Cómo afecta la barrica al sabor y aroma del vino?

La barrica de roble, al ser un material poroso, tiene la propiedad de airear el vino y hacerlo evolucionar. Además, el roble tiene componentes aromáticos que se transfieren al vino y que afectan a su sabor y aroma. De hecho, el tipo de roble, la edad y la tostación de la barrica son factores clave en el resultado final del vino. El roble francés es uno de los más utilizados, y se caracteriza por aportar aromas de vainilla, especias, tostados, café y cacao. El roble americano, por su parte, ofrece aromas de coco, cuero y vainilla, aunque su sabor es más dulce y tosco que el francés. La edad de la barrica también es importante, ya que cuanto más vieja, menos aromas aportará al vino, pero sí seguirá teniendo un efecto sobre los taninos y texturas del vino. Por último, la tostación de la barrica también influye en el sabor del vino, ya que cuanto más alta, más intensos serán los sabores tostados, aunque con el riesgo de enmascarar otros componentes del vino.

Conclusiones

La crianza en barrica puede mejorar y enriquecer la calidad y complejidad de un vino, pero no todos los tipos de vino requieren de este proceso. Vinos jóvenes, ligeros y frescos, así como algunos vinos de guarda, no necesitan de la barrica para destacar y conservar su aroma y sabor original. Al final, es importante entender cómo cada técnica afecta al vino y decidir qué procesos son adecuados para cada tipo de uva y estilo de vino buscado.