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La evolución de la regulación en la producción de vinos orgánicos y naturales

La evolución de la regulación en la producción de vinos orgánicos y naturales

Introducción

El consumo de vinos orgánicos y naturales ha ido en aumento en los últimos años, debido a la preocupación por el medio ambiente y la salud. Esto se debe a que la producción de estos vinos utiliza métodos de cultivo más respetuosos con la naturaleza y sin el uso de productos químicos, lo que favorece la biodiversidad del entorno y reduce el impacto en la salud humana. En este artículo vamos a hablar de la evolución de la regulación en la producción de vinos orgánicos y naturales, cómo se han ido estableciendo los criterios y requisitos para su certificación y cuál es el estado actual y futuro de este tipo de producción vitivinícola.

Antecedentes

La producción de vinos orgánicos y naturales no es algo nuevo, ya que se han utilizado técnicas ancestrales desde hace siglos para elaborarlos. Sin embargo, no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando se empezó a tomar conciencia sobre los efectos del uso de productos químicos en la agricultura y su impacto en la salud y el medio ambiente. Esto llevó a la creación de los primeros sellos de certificación para productos orgánicos, incluyendo vinos.

En Europa, el primer reglamento sobre producción de vinos orgánicos se estableció en 1991, con el objetivo de definir las normas y requisitos para su producción y comercialización. Este reglamento, conocido como el Reglamento CE 2092/91, estableció que para elaborar vinos orgánicos se debían utilizar prácticas y técnicas que respetaran el medio ambiente y la biodiversidad, sin el uso de productos químicos sintéticos. Además, se establecían criterios específicos para la vinificación y el envejecimiento del vino, así como para la comercialización y etiquetado de los mismos.

La evolución de la regulación en la producción de vinos orgánicos

Certificación en la Unión Europea

Desde la creación del primer reglamento europeo en 1991, han surgido diversas modificaciones y actualizaciones para adaptarse a las necesidades y avances en la producción de vinos orgánicos. En el año 2009 se estableció el nuevo Reglamento CE 834/2007, que derogó al anterior y estableció nuevos criterios y requisitos para la producción y comercialización de vinos orgánicos en la Unión Europea.

El nuevo reglamento establece que para producir vinos orgánicos se deben cumplir una serie de requisitos específicos, tanto en el cultivo de la vid como en la producción y almacenamiento del vino. Estos requisitos incluyen la utilización de técnicas de cultivo sin el uso de productos químicos sintéticos, limitando el uso de fertilizantes y pesticidas a productos de origen natural.

Además, se establecen criterios específicos para la elaboración del vino, como la prohibición del uso de levaduras artificiales en la fermentación y la utilización de sulfuroso solo en cantidades muy limitadas durante la elaboración del vino.

Para obtener la certificación de vino orgánico en la Unión Europea, las bodegas deben someterse a un riguroso proceso de control y auditoría. Cada año, un organismo de certificación acreditado realiza inspecciones y análisis de los cultivos y producciones, verificando que se cumplen todos los requisitos establecidos en el reglamento.

Certificación en otros países

La regulación sobre la producción de vinos orgánicos varía de un país a otro, dependiendo de la legislación y el marco normativo establecido. En algunos países, como Estados Unidos, la producción de vinos orgánicos está regulada por el Departamento de Agricultura, que establece un sello de certificación para los productos que cumplen con los requisitos específicos.

En otros países, como Argentina, la certificación de los vinos orgánicos está regulada por organismos nacionales o internacionales acreditados.

A pesar de estas diferencias, las normativas establecidas en cada país se basan en criterios y requisitos comunes, como el uso de técnicas y métodos de cultivo sostenibles, la utilización de productos de origen natural y la limitación en el uso de productos químicos sintéticos en la viticultura y la elaboración del vino.

Producción de vinos naturales

La producción de vinos naturales se basa en los mismos principios que los vinos orgánicos, pero con algunas diferencias. Los vinos naturales se elaboran sin la adición de ningún producto químico durante la vinificación, incluyendo sulfuroso. Además, se utiliza una mínima intervención en la elaboración y se busca mantener la máxima expresión del terruño y las características propias de cada variedad de uva utilizada.

En la actualidad, no existe una normativa específica para la producción de vinos naturales, excepto en algunos países como Francia, donde se ha creado una categoría específica de vinos llamada “vinos naturales”. A pesar de esto, algunos organismos de certificación han establecido criterios y requisitos propios para la certificación de estos vinos, basados en la utilización de técnicas y métodos de cultivo sostenibles y respetuosos con la naturaleza.

Estado actual y futuro

La producción de vinos orgánicos y naturales ha ido en constante aumento en los últimos años, gracias a la conciencia creciente sobre la importancia del respeto al medio ambiente y la salud. Según datos de la Unión de Asociaciones de Sumilleres, en España el consumo de vinos orgánicos ha crecido un 20% anual en los últimos años.

Además, cada vez son más las bodegas que optan por la producción de vinos orgánicos y naturales, y se están estableciendo criterios más estrictos para su certificación. En algunos casos, estas producciones se ven incluso beneficiados por ayudas y subvenciones específicas para fomentar la producción sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

En conclusión, la evolución de la regulación en la producción de vinos orgánicos y naturales ha sido clave para establecer criterios y requisitos para su producción y certificación. Esto ha permitido aumentar la conciencia sobre su importancia y fomentar su consumo y producción sostenible, respetuosa con el medio ambiente y la salud. En el futuro, se espera que sigan estableciéndose nuevas normativas y criterios para fomentar su producción y consumo, y continuar avanzando en la protección del medio ambiente y la salud de las personas.